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AUSTIN de 1963, totalmente restaurado, estará en exposición en EXPOCARGA 2023

Dentro de los vehículos emblemáticos que estaràn en nuestro evento les presentamos uno que sin duda dará que hablar. En el transporte de carga de Uruguay, los camiones ingleses fueron líderes durante varios años. Eran épocas donde el confort del camionero no importaba, solo la disponibilidad de la unidad y eso, justamente, era lo que ofrecían los camiones ingleses, vehículos con mecánica sencilla y duradera.

En el transporte de carga de Uruguay, los camiones ingleses fueron líderes durante varios años. Eran épocas donde el confort del camionero no importaba, solo la disponibilidad de la unidad y eso, justamente, era lo que ofrecían los camiones ingleses, vehículos con mecánica sencilla y duradera.

José Cristófalo se inició en el transporte con un camión francés, Delahaye; en el año 1963 compra su primer cero kilómetro, un Austin con motor BMC de 105 hp. Luego del fallecimiento de José, en el año 1986, la segunda generación de la familia Cristófalo se inició en la actividad con ese Austin. Con el paso del tiempo la empresa fue creciendo e incorporando más unidades; en el año 1998 finalmente la empresa vende el Austin para renovar la unidad por otro camión 0 km. El comprador del Austin terminó fundido, entregó el camión a un automotora para venderlo, y ahí es adquirido por otro transportista que hacía transporte internacional, iba a Juan Lacaze, cruzaba en el barco, cargaba y descargaba mercadería en Argentina, y volvía.


La familia Cristófalo al tiempo le perdió el rastro a ese camión tan significativo hasta que un empleado de la empresa lo vio y ese fue el inicio para recuperar el vehículo. En el año 2008 el Austin volvió a la familia; si bien el vehículo estaba funcionando, necesitaba un intenso trabajo de recuperación.

LA RESTAURACIÓN TODOS INVOLUCRADOS

La primera generación lo compró, la segunda generación lo volvió a recuperar y gracias a la tercera generación de la familia Cristófalo, el Austin quedó totalmente restaurado. Si bien el camión volvió a la familia en el año 2008, el exceso de trabajo en los talleres de la empresa fue dejando de lado los procesos de recuperación.

Durante las vacaciones del año 2010 el camión fue desmantelado, el chasis, la cabina y el motor estaban separados; el motor se envió a la rectificadora y se encontraron con el trago amargo de que ese motor ya no servía.

Ahí comenzó la búsqueda de un block de motor, luego de recorrer varios chatarreros la frustración fue ganando terreno, ya que no se encontraba nada de ese motor.

Luego de esa búsqueda que no había dado buenos resultados, un funcionario de la empresa encuentra un camión igual que estaba a la venta; ahí encontraron el donante para seguir con el proyecto y poder armar el motor. Luego los trabajos fueron para la parte del chasis que fue a una metalúrgica para dejarlo en óptimas condiciones; siguieron con la caja de cambios, diferenciales y tren delantero.

La cabina fue llevada a un chapista de aquellos de la vieja guardia, que fue totalmente chapeada al detalle. Luego de armado, el camión quedó pronto, pero faltaban los pequeños detalles que por falta de tiempo fueron quedando para atrás y provocó que durante años el Austin quedara guardado. En esta etapa el impulso y juventud de la tercera generación de la familia Cristófalo, fue fundamental para culminar el proyecto.


TRABAJO TERMINADO, UNA PRESENTACIÓN MUY EMOTIVA

Para los 85 años de la abuela Nely (esposa de José Cristófalo) la familia le presentó el camión terminado; un vehículo que no solo fue durante años la herramienta de trabajo de toda una familia, sino también el vehículo de esparcimiento en las vacaciones.

Las vacaciones en el AUSTIN son momentos inolvidables, desde viajes largos a Santa Teresa o las Termas, hasta viajes cortos para pasar el día en lugares como Piriápolis, en familia. El camión de carga se convertía en un motor-home de la época, tanques de agua, cuchetas, escalera y todo lo necesario para disfrutar de las vacaciones.

En sus épocas, los domingos, Don Pepe llevaba a la barra de niños a la playa, luego de la siesta dominguera. Todo el barrio viajaba a la playa en el Austin para disfrutar de esos momentos inolvidables.

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